domingo, 25 de febrero de 2018

Las autoridades quieren que nosotros investiguemos la muerte de nuestras hijas


La impunidad sigue a más de una década de que fueron asesinadas, dicen familiares

Jessica Xantomila

Periódico La Jornada
Domingo 25 de febrero de 2018, p. 11

Ha pasado más de una década desde que Nadia Muciño Márquez y Alejandra García Andrade fueron asesinadas en el estado de México y Ciudad Juárez, Chihuahua, respectivamente, y sus familias continúan sin lograr justicia.

En el Hemiciclo a Juárez, Viviana Muciño, hermana de Nadia, y Norma Andrade, madre de Alejandra, destacaron que la impunidad continúa hasta hoy.

Muciño Márquez fue asesinada por su pareja y el hermano de éste en 2004. El primero fue detenido en 2012 y ya fue sentenciado; el segundo fue juzgado y condenado, pero se revocó la sentencia y obtuvo su libertad.

Ahora el temor de los familiares es que pase lo mismo con el padre de los hijos de Nadia, pues el año pasado impugnó su sentencia, abriendo la posibilidad de también quedar en libertad.

A 14 años de los hechos vamos a seguir luchando para exigir justicia. No nos callarán, porque nuestras hijas, madres y hermanas no son una cifra más, tienen nombre y apellido, expresó Viviana.

La madre de Alejandra García Andrade denunció que las autoridades cuentan con el ADN de un integrante del grupo que asesinó a su hija y no lo han detenido.

Añadió que con sus abogados ha investigado el caso y han descubierto que la banda que atacó a su hija es responsables de otros cuatro feminicidios, y sospechan que podrían sumarse otros casos. Mi voz, aunque se calle, va a seguir replicada en tus hijos y en todas esas jóvenes que hoy gritan ni una asesinada más, exclamó Norma.

A este reclamo se sumaron más familias y compañeros de mujeres desaparecidas y asesinadas, como María Dolores Rizo Juárez, Fabiola Nayeli Luquín Reyes, María de Jesús Jaime Zamudio, Diana Velázquez Florencio y Ruth Abigail Zamora Ceballos. Pero también de víctimas de otros delitos, como abuso sexual, denunciado por estudiantes del Colegio de Ciencias y Humanidades Vallejo de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Irinea Buendía, madre de Mariana Lima, asesinada en 2010, aseguró: Las autoridades quieren que nosotras nos convirtamos en detectives, en investigadores de nuestros casos, porque ellos no hacen nada. Previamente, un colectivo realizó un performance: 11 mujeres vestidas de rojo y portando flores representaron a Nadia Muciño y Lilia Alejandra, para narrar sus historias. Hablaron de los sueños que quedaron truncados, cómo fueron asesinadas y los obstáculos que han afrontado sus familiares en busca de justicia.

sábado, 24 de febrero de 2018

Homenaje a Lilia Alejandra Andrade y Nadia Muciño


En el año 2001 Lilia Alejandra García Andrade fue asesinada en Ciudad Juárez al salir de su trabajo en una maquila, a la fecha se desconoce quién asesino a Alejandra.

En el año, 2004 Nadia Muciño fue asesinada frente a sus hijos, por su esposo y su cuñado, quienes tardaron en ser detenidos, libertados y 12 años después se dictó solamente una sentencia.

Lo único que ambas tenían en común, fue nacer pobre, nacer mujer, que ambas pertenecen a las entidades con más feminicidios, sus hijos quedaron olvidados por el estado y que sus historias son cobijadas por la impunidad, la negligencia, la corrupción y el olvido.

Desde hace 15 años las autoridades son omisas ante la misoginia que devora a las mujeres, a la fabricación de culpables y a la revictimización de aquellas que son asesinadas.

El feminicidio de Lilia, nos recuerda a las jóvenes que actualmente son levantadas al salir de la escuela, al ir a la tienda, las miles de mujeres menores de edad que para el gobierno se encuentran en calidad de ‘ausentes’, a las miles de jóvenes que se encuentran en los semefos. Nos recuerda que a las mujeres se les sigue dejando en plena calle, en baldios, en terrenos, como si fueramos desechables. Que desde hace décadas a las mujeres se les asesina y las autoridades dicen: ‘ella tuvo la culpa’. Que Cd Juárez se lleno de cruces rosas y nunca hubo respuesta.


El feminicidio de Nadia, nos recuerda que cuando una mujer denuncia la violencia que vive por parte de quien juro amarla, recibe silencio y una recomendación de volver a casa y ya no hacerlo enojar. Las mujeres son asesinadas en casa y las autoridades lo catalogaran como un suicidio. Nadia dejo a 3 hijos en la orfandad, fue olvidada por el estado de México, que actualmente mantiene el índice mas alto de mujeres desaparecidas y asesinadas hasta el 2018.


Que las madres y los pares de las mujeres que están desaparecidas tienen en sus manos carpetas vacias, silencios y amenazas de las fiscalía que prefieren revictimizar a las víctimas, en lugar de asumir el problema de violencia cultural y estructural que lleva gestándose desde hace mas de 2 decadas.
Si las contaramos, si denunciaramos ¿Cuántas ausencias existen en la mesa?


Hablar, unirnos y recordar nos reconforta para luchar. Dignificar su recuerdo nos impulsa a transformar estos espacios que nosotras ya no consideramos seguros.


Acciones #24F


1.-Ese día se llevara a cabo un homenaje para Nadia y Alejandra, en el cual se evidenciara la violencia estructural a las que estuvieron expuestas.

2.-Se presentara el performance "Como hueles a sangre Mateia Mía" presentado por el colectivo Invisibles Somos Visibles, #AmorNoEsViolencia, Red denuncia Feminicidios estado de México.

3.-Se invita a las mujeres a acompañarnos en la protesta vestidas con playera blanca, morada, negra, y con la fotografía de alguna mujer que haya sido asesinada, sin importar día, mes, año.

4.-Se invita a las familias (se sugiere acudir de Blanco con la fotografia de sus victimas de feminicidio y desaparicion impunes) acompañarnos para denunciar sus casos, somos muchxs!

5.-Las alumnas de CCH Vallejo colocarán un mural contra los acososs y abusos sexuales de la UNAM en Protesta a la respuesta de la UNAM ante la agresión sexual de una alumna de la Institución.

6.-El Frente Nacional Para la Sororidad colocará un tendedero de violencia digital.

A través de las Redes Sociales❤:

1.- #NosotrasPorNosotras: Denuncia algún caso de feminicidio// desaparición de laguna mujer. No importa que no la conozcas, durante un día difundir la información de ellas.

7.- Posicionar la denuncia masiva de violencia contra las mujeres con el Hashtag #NosotrasPorNosotras en Twittee y Facebook.

8.- Se Invita a hacer videos de Nadia Y Alejandra desde el punto de vista de la violencia que las llevo a ser asesinadas // Impunidad que cubre sus casos

viernes, 23 de febrero de 2018

Deficientes las investigaciones sobre feminicidio en México: AI

 Presentó informe “La situación de los Derechos Humanos en el mundo”


CIMACFoto: Silvia Núñez Esquer
Por: la Redacción
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 22/02/2018
La organización Amnistía Internacional (AI) alertó sobre el incremento de la violencia de género en México, la falta de estadísticas sobre feminicidio y las deficientes investigaciones en los asesinatos de mujeres y niñas y su clasificación.
Al presentar su informe “La situación de los Derechos Humanos en el mundo” en el capítulo dedicado a México, presentado esta mañana, AI señaló que el problema de la violencia de género se sigue generalizando, muestra de ello, dijo, es que los asesinatos de mujeres se investigan como homicidios, en 2016, señaló, 2 mil 668 asesinatos de mujeres se consideraron homicidio.
De acuerdo con su informe, la violencia contra mujeres y niñas sólo se registró en la encuesta 2017 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), la cual estimó que dos tercios de las niñas y mujeres mayores de 15 años han vivido violencia en espacios públicos o comunitarios a lo largo de su vida; y que la violencia más frecuente es la sexual (acoso, abuso o violación).
En este sentido, AI retomó lo dicho por el Relator Especial sobre la tortura del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, Juan E. Méndez quien en su última visita a México en 2014, dijo que la violencia sexual es el método de tortura más frecuente.
El informe también se refiere a la Alerta de Violencia de Género (AVG) implementada en 12 entidades federativas, sin embargo, destaca la falta de resultados en la disminución de la violencia contra las mujeres.
En el tema de desapariciones, AI destaca la falta de información sobre las 8 mil 974 mujeres desaparecidas y advirtió que esta cifra puede ser aún más alta, ya que no están contemplados en el Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas (RNPED) los casos anteriores a 2014 y los clasificados como secuestro o tráfico de personas, lo cual, dijo, ha conllevado a que persista la impunidad en estos delitos.
La organización defensora de los Derechos Humanos, también se refirió a la libertad de expresión y precisó que las amenazas, hostigamientos, agresiones y homicidios contra periodistas y personas defensoras de Derechos Humanos (DH) no ha descendido a causa de las deficientes investigaciones por parte de la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos Cometidos contra la Libertad de Expresión (FEADLE) quien no ha esclarecido si existe una relación entre los asesinatos y la profesión de la persona, como ocurrió con el caso de la defensora de DH (cuya hija está desaparecida) Miriam Elizabeth Rodríguez Martínez, ocurrido en mayo de 2017 en Tamaulipas, al norte del país.
AI señaló que el Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de DH y Periodistas no ofrece protección a las defensoras ni a los periodistas.
Con este informe, Amnistía Internacional documentó la situación de los DH en 159 países y territorios durante 2017 así como el cumplimiento de los gobiernos en su protección y respeto.
18/AEG/LGL

DENUNCIA MALU GARCIA AMENAZAS SOBRE SU HIJO


En días pasados la activista por los derechos humanos Malu Garcia Andrade, denuncia sobre amenazas a su hijo por policías estatales.

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Aqui el resumen : 

El pasado domingo por la noche una patrulla del (CES) Comisión Estatal de Seguridad del estado de México amenazo a mi hijo con levantarlo y matarlo esto derivado de una conversación que tuve con un funcionario del Estado de México donde se molesto de sobremanera.
. – La Fiscal de feminicidios del estado de México se reunión con el funcionario y negó tener algo que ver con la amenaza que le hicieron a mi hijo los policías y que estaba en la mejor disposición de reunirse conmigo para aclarar cualquier mal entendido.
. – Intentamos conseguir las cámaras de seguridad del Fraccionamiento donde vivimos más en la administración nos mencionaron que no se había guardado lo que ocurrió durante el domingo y que solo tenían grabado del día lunes, uno de los guardias sin que en la administración se dieran cuenta me paso la bitácora donde apuntan a que hora ingreso la unidad y el número de la patrulla.
. – También contamos con dos testigos que viven en el mismo Fraccionamiento y que vieron cuando hacían la revisión a mi hijo de sus pertenencias más no escucharon lo que le decían
. – En estos días que han pasado nos dimos cuenta que el mismo número de patrulla que nos dieron los guardias ha estado estacionada las 24hrs desde ese día en la entrada principal que tiene acceso al Fraccionamiento así que si deseamos salir a cualquier lugar tenemos que pasar forzosamente frente a ellos. Por precaución le hemos tomado fotografías a la unidad y enviamos a la fiscal Dilcia en espera de que se adjunte a la denuncia que hemos interpuesto.
Nos piden no publicar el número de la patrulla hasta no den con quienes tripulaban ese día la unidad y sean citados a declarar. (la fotografía que ven es la patrulla en mención)
Agradezco a quienes han estado al pendiente de estas amenazas y han ayudado compartiendo lo que ocurrió así como aquellos que me han enviado mensajes de apoyo y mostrarnos su solidaridad.
El pasado domingo a las 21hrs aproximadamente una unidad del CES ingreso al Fraccionamiento segundos después de que mi hijo ingresará lo siguieron dentro del Fraccionamiento (mi hijo iba caminado) y la patrulla la patrulla circulaba detrás de él.
Calles más adelante lo paran y le dicen:
Te vamos hacer una revisión
Mi hijo accede
Al término de la revisión los policías le dicen:
Sabemos de quién eres hijo y no te queremos ver fuera del Fraccionamiento, si te vemos te vamos a poner y a levantar, te va cargar la chingada.
Hemos puesto una denuncia
Tenemos el número de la unidad
Estamos en espera de saber que agentes tripulaban la unidad y conocer a detalle quien esta detrás de esta amenaza

jueves, 22 de febrero de 2018

Pedirán a CIDH celeridad en casos de feminicidio

Nadia Muciño y Lilia Alejandra esperan justicia


CIMACFoto: Hazel Zamora Mendieta
Por: Hazel Zamora Mendieta
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 21/02/2018
En memoria de los 17 años del feminicidio de Lilia Alejandra García Andrade, ocurrido en Ciudad Juárez, Chihuahua y a 14 años del feminicidio de Nadia Alejandra Muciño Márquez, perpetrado en Cuautitlán Izcalli, Estado de México, sus madres se reunieron esta mañana para hacer un llamado a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a dar celeridad al proceso de sus casos.
Cada febrero, Norma Andrade, madre de Alejandra García y María Antonia Márquez, madre de Nadia Muciño, exigen al gobierno mexicano justicia para sus hijas, el derecho a la verdad, buscan que sus casos no sean olvidados y recuerdan que la violencia contra las mujeres no es distinta a la que enfrentaban hace una década, señalaron hoy en conferencia de prensa.
Estos casos de feminicidio ocurrieron en diferentes años, en distintos estados del país, pero presentan similitudes: están en la impunidad, hubo negligencias en las investigaciones, las hijas e hijos de las víctimas quedaron en la orfandad ante el feminicidio de sus madres, y por ello están en manos de la CIDH.
CIUDAD JÚAREZ: ALEJANDRA
Alejandra García desapareció el 14 de febrero de 2001 en Ciudad Juárez, Chihuahua, siete días más tarde el cuerpo de la joven de 17 años de edad fue encontrado en un lote baldío con signos de violencia sexual.
A 17 años del feminicidio, Norma Andrade explicó en conferencia de prensa que la Procuraduría estatal cuenta con los perfiles genéticos (ADN) de los presuntos asesinos y se sabe que es un grupo de hombres que entre 1994 a 2005 asesinaron otras cinco mujeres en Juárez, pero ninguno ha sido detenido. 
La defensa legal de la madre de Lilia Alejandra presentó el caso ante la CIDH en 2002. La Comisión Interamericana lo admitió en mayo de 2012 y atraviesa la última etapa del proceso, sólo esperan que el órgano internacional emita un pronunciamiento de fondo sobre el caso y eventualmente puede abrir la puerta para que llegue a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CoIDH), indicó la abogada especialista en feminicidio, Karla Micheel Salas Ramírez.
Cabe recordar que el único caso de feminicidio que ha llegado a la CoIDH, es el conocido como “Campo Algodonero”, el feminicidio de ocho mujeres ocurridos también en Ciudad Juárez y por el cual el Estado mexicano obtuvo una sentencia en su contra, el cual estuvo litigado también por Salas Rodríguez y por abogadas del Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer (Cladem).
ESTADO DE MÉXICO: NADIA MUCIÑO
El 12 de febrero de 2004, Nadia Muciño fue asesinada en Cuautitlán Izcalli, Estado de México, por su entonces pareja, Bernardo López Gutiérrez y su cuñado Isidro, alias “El Matute” enfrente de sus tres hijos entonces menores de edad.
Los feminicidas hicieron pasar el asesinato como suicidio y la Procuraduría mexiquense lo investigó bajo esta hipótesis, pero la insistencia de Antonia Márquez, madre de Nadia, permitió que se redireccionara la indagación, sin embargo, en febrero de 2010 “El Matute” fue puesto en libertad por un fallo de la Sala Colegiada Penal de Tlalnepantla, quien determinó que no había pruebas suficientes del feminicidio y los testimonios de los hijos de Nadia no eran suficientes.
A penas el año pasado, el 13 de octubre Bernardo López fue sentenciado a 42 años 6 meses de prisión por delito de “homicidio agravado”, pero esta sentencia fue apelada en diciembre por el Ministerio Público local por considerar que no era suficiente.
En este caso, el feminicidio de Nadia Muciño está en proceso de admisibilidad en la CIDH, es decir, tanto el Estado mexicano y las víctimas ya han presentado a la Comisión los motivos por los cuales consideran que debe, o no, atraer el caso.
Corresponderá a la CIDH determinar su procedencia y de ser aceptado, sería el primer caso de feminicidio ocurrido en el Estado de México que llega ante la Comisión.
REINVIDICAR LA LUCHA DE LAS MADRES
Las dos madres y ahora defensoras de los derechos de las mujeres, expusieron en la conferencia de prensa, que a través de la plataforma digital change.org buscarán a través de una petición, recolectar firmas y enviarlas a la CIDH para que les dé respuesta pronta sobre sus casos.
Anunciaron también que a partir de este año cada mes de febrero-en conmemoración de ambos casos de feminicidio- entregarán a madres de víctimas de feminicidio, el reconocimiento “Siempre por ellas”, que busca visibilizar a madres que como ellas, han emprendido un camino de lucha para obtener justicia para sus hijas. El reconocimiento incluye la grabación de un video que permita conocer la historia de lucha de estas mujeres.
Se otorgará conjuntamente con la organización civil Grupo de Acción por los Derechos Humanos y la Justicia Social (Gadh), que también acompaña casos de mujeres víctimas de violencia. Únicamente por este año, se entregará el próximo 6 de marzo.
18/HZM/LGL

sábado, 3 de febrero de 2018

Norma Andrade, fundadora de Nuestras Hijas de Regreso a Casa, llama a feministas a unirse a la lucha de familiares de desaparecidos

Rosa RojasUn feminismo radical “no es la 


Un feminismo radical “no es la práctica de pedir derechos ni de empoderarse en la casa del amo”, es una historia y un cuerpo de conocimientos para un proyecto civilizatorio completamente distinto al actual sistema patriarcal y su absolutismo masculinista que ha construido el “des-orden civilizatorio de injusticia, violencia y depredación recurrente que marca la realidad” actual.
Por contra, el feminismo institucional, cuya tarea fue incorporar a las mujeres a las organizaciones sociales preexistentes y partidos políticos, definió desde 1983 la política de las mujeres como lo que “concierne fundamentalmente a la distribución del poder en la sociedad patriarcal” y a medida que desarrolló sus proyectos en estrecha relación con las instancias de poder –Estados, agencias para el desarrollo, organismos internacionales- recibiendo sus beneficios, generó una corriente hegemónica que subsume a muchos sectores del feminismo en sus estrategias, manejos de recursos y metodologías de trabajo, imponiendo “mesura y buen comportamiento”, desmontando los mecanismos autónomos de articulación y fragmentando y destruyendo las prácticas de resistencia y gran parte de la capacidad subversiva del feminismo.
Así lo planteó la feminista radical Ximena Bedregal, durante el homenaje post mortem que el Archivo e Interpretación Histórica del Movimiento de Lesbianas Feministas (AIHMLF) en México 1976-2018 Yan María Yaoyólotl, organizó en honor de Marcela Olavarrieta, fundadora del grupo Acratas, de lesbianas feministas, en 1976.
En este acto también participaron, entre otras ponentes, Norma Andrade, luchadora contra el feminicidio, fundadora del grupo Nuestras Hijas de Regreso a Casa, luego de la desaparición de su hija Lilia Alejandra, quien fuera asesinada en 2001 e integrante del Grupo de Acción Por los Derechos Humanos y la Justicia Social, AC y la propia Yan María Yaoyólotl.
Andrade, en su exposición, explicó que está apoyando la huelga de hambre iniciada el 16 de enero frente a la Secretaría de Gobernación por un grupo de madres de desaparecidos que exigen que dicha dependencia cumpla una serie de demandas, entre ellas el rescate de los cuerpos que se han localizado en fosas clandestinas en diferentes estados, atención a familiares de las víctimas y la operación de una de las madres que padece miomas.
Mencionó que ahora incluso hay una Comisión para buscar a las víctimas “ya tenemos infraestructura, ya tenemos las leyes pero no hay voluntad política” para atender a familiares y encontrar a los 33 mil desaparecidos que hay en el país. Subrayó que el movimiento lésbico feminista en el que participa Yan María ha apoyado a las madres de desaparecidos y les ha enseñado muchas cosas, entre ellas la importancia de hacer expedientes sobre los casos de desaparecidos.
Llamó además a las feministas a apoyar el movimiento de las y los familiares de desaparecidos ante la falta de atención de las autoridades. Subrayó que en 2017 hubo 798 ejecutados en Ciudad Juárez, Chihuahua de los que 98 eran mujeres, y que hay un gran número de huérfanos por esa violencia, no hay un censo de ellos, por lo que debe haber quienes, como sociedad, se preocupen por ver qué pasa con esos niños. “Así como con su lucha consiguieron el aborto yo les pido que como feministas se unan a nuestra lucha”, añadió Andrade.
Al respecto, Yan María apuntó que las lesbianas feministas “somos mujeres y nos interesan los asuntos de las mujeres”, criticando que los movimientos de la diversidad sexual han dejado estos asuntos por fuera.
En su exposición Bedregal Sáez mencionó que la corriente feminista radical implica una visión y una postura crítica de la macrocultura patriarcal que no omite el arte, la ciencia, la filosofía, las religiones, las ciudades, las patrias, las herramientas del sistema patriarcal.
Sin embargo, dijo, esta posición crítica podría constituirse en un acto sólo intelectual o hasta doloroso si no se funda y sostiene en la práctica política de relación entre mujeres, “única relación donde nuestros cuerpos se integran, donde encontramos las palabras para nombrar nuestras experiencias, donde nuestra crítica radical a la cultura vigente se ve cobijada y sostenida y donde nuestras experiencias cobran sentido, potenciando así imaginación en libertad, posibilidad de mundo propio, de mundo para sí”.
Para un feminismo radical la práctica política de las mujeres implica la relación entre mujeres para construir libertad femenina desde la cual se haga posible crear lo no creado, fundar lo no fundado en relación con otras, indicó.
Relató que este feminismo radical nació de la práctica de los grupos de autoconciencia, donde las experiencias de vida de las participantes, la mayoría de las veces dolorosas, dejaban de ser un desquicio femenino para, en el diálogo y el compartir con sus hermanas mujeres, pasar a ser, apenas, una marca de la apropiación patriarcal de sus cuerpos y sus vidas; descubrimiento de suyo liberador.
Sin embargo hay quienes buscaron incorporar a las mujeres a las organizaciones de lucha preexistentes “sin visualizar el carácter profundamente misógino, patriarcal y jerárquico de esas instancias”. “Ahora se trata de que la feminidad patriarcal tenga una buena cotización en la bolsa de valores masculinos, devolviendo así a las mujeres a la sombra de una historia iluminada por los proyectos e instrumentos de los hombres y haciendo circular a las mujeres en un mercado que no es nuestro y donde nuestra corporalidad sigue sin tener significado ni valor propio”, subrayó.
Mencionó que todo esto se configuró paralelamente a lo que en América Latina se llama “las aperturas democráticas (el fin de las dictaduras militares) que no es otra cosa que la reordenación político económica y espacial del patriarcado capitalista para entrar en su fase mundialista. Esta reordenación no sólo requiere de la recuperación del espacio económico y físico con sus invasiones y guerras de extramuros, sino además, y en igual importancia, en la recuperación y disciplinamiento de los terrenos de la resistencia”.
Así la década de los 90 estuvo marcada por una apuesta central, impulsada desde espacios de poder y, agazapada tras un aparente ejercicio de diversidad, pluralidad y democracia para desmantelar toda apuesta político/filosófica que le permita al feminismo tanto avanzar en transformaciones radicales que afecten la macrocultura como inventar nuevos caminos para el ser mujer en el mundo, para la construcción de la libertad femenina.
Bedregal mencionó que de manera consciente o inconsciente, feministas de las corrientes hegemónicas fueron –y siguen siendo- constructoras activas de esta nueva política. La Conferencia Mundial de las Mujeres en Beijíng (1995) “fue el punto de inflexión definitivo así como la negación del concepto de patriarcado junto al reemplazo del feminismo por el concepto de perspectiva de género y a la adopción de esta palabreja por las instancias de poder terminaron por abrirle nuevamente y de par en par las puertas a lo más rancio, violento y brutal del patriarcado”.
Recordó que incluso alguna feminista no radical como la costarricense Alda Facio escribió: “La incorporación de los discursos de género en las instituciones de la oligarquía internacional como el BM o el BID y el FMI, ha permitido que puedan seguir con sus planes de ajuste estructural sin la oposición del movimiento feminista porque lo está haciendo con perspectiva de género”.
Afirmó Bedregal que “hoy incluso prima una suerte de antifeminismo con perspectiva de género” y que al amparo del postmoderno feminismo de la igualdad, el género y el empoderamiento, “hoy la masculinidad se enseñorea por doquier usando su fuerza para negar ya sin tapujos el cuerpo de las mujeres”. Véase, dijo, el transfeminismo que niega a las mujeres para erguir a cuerpos de varón como las “verdaderas” mujeres porque, dicen, “lo son por voluntad y no por nacimiento; la maternidad subrogada que hace del cuerpo de las mujeres sólo el receptáculo de la voluntad del varón; la feminidad como performance desligada del cuerpo biológico; la prostitución como supuesto acto de ejercicio libre y voluntario del cuerpo, el hostigamiento sexual como una simple torpeza de la emotividad masculina que no tiene nada que ver con cómo se concibe la corporalidad femenina, el feminicidio como un conjunto, en el mejor de los casos, de locos sueltos y agresivos, etc”.
Añadió que la crisis que hoy vivimos es de una gravedad enorme y tiene dimensiones planetarias y civilizatorias, de ahí la creciente necesidad de profundizar la reflexión crítica de la macrocultura patriarcal; la necesidad de recobrar la autogestión de nuestros saberes por encima del saber académico que ya es incapaz de leer la realidad y menos aún de plantear alternativas. De allí la necesidad de recuperar el cuerpo, y antes de que terminen de robárnoslo recobrar su sentido de instrumento indispensable para tocar la vida, repensar su sentido y su valor en la creación de un sentido libre de ser mujeres. De allí la necesidad imperiosa de crear lo no creado, pensar lo no pensado, fundar lo no fundado, de traer el mundo al mundo y esto para las mujeres sólo es posible en la práctica de relación con otras, en y desde la creación de espacios de construcción colectiva de libertad femenina.
Yan María en su intervención en el homenaje, efectuado el pasado sábado- recordó que Marcela Olavarrieta fue “quien estableció las bases teóricas y prácticas del Movimiento Feminista Radical Anarquista Separatista y la trascendencia del amor político entre mujeres como principio fundamental para edificar al feminismo” y que el Movimiento de Lesbianas Feministas en México (MLF) cuenta con 42 años de lucha ininterrumpida basado en el principio de autonomía política.
Aclaró que el amor político entre mujeres “no es sexo; el sexo entre mujeres es el homosexualismo femenino y el feminismo lésbico es amor político entre mujeres” y comentó que Olavarrieta planteó en su tiempo la abolición de la familia, la creación de comunas y cooperativas y ya en 1976 “previó que el patriarcado iba a coptar el feminismo y lo iba a utilizar en contra de las propias mujeres”.
Yan María aseveró que el generismo académico incluso ha eliminado el concepto de patriarcado. Llamo a las feministas lesbianas a crear organizaciones para resistir los embates del sistema patriarcal, conjuntamente con los movimientos obreros, campesinos e indígenas, como el zapatista. Ella es integrante del Comité de Lesbianas Feministas Zapatistas que apoya la candidatura a la presidencia de la República de María de Jesús Patricio, propuesta por el Congreso Nacional Indígena.
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lunes, 22 de enero de 2018

El número de feminicidios en el país aumentó 72%, según cifras oficiales

En 2017 Sinaloa ocupó el primer lugar en esos asesinatos
Víctor Ballinas
 
Periódico La Jornada
Lunes 22 de enero de 2018, p. 4
El secretariado ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública indicó que de 2015 a 2017 hubo un incremento de 72 por ciento en los feminicidios. Destaca que en todo el país en 2015 se perpetraron 389, y 671 en 2017.
Al analizar la información disponible, el secretariado ejecutivo resalta en su reporte con datos al 31 de diciembre pasado, que en 2015 se cometieron 389 feminicidios –conducta delictiva que comete una persona cuando priva de la vida a una mujer por razones de género–, y en ese año, en octubre, se alcanzó la cifra más alta de asesinatos de ese tipo, con 41.
Para 2016, destaca el informe con perspectiva de género del secretariado ejecutivo, se perpetraron 580 feminicidios, y en marzo de ese año se acumuló el mayor número, con 65.
El año pasado se contabilizaron 671 feminicidios, y en junio se alcanzó el mayor número de asesinatos de mujeres, con 70, la cifra más alta en un mes.
Altos índices
De acuerdo con el reporte Delitos de feminicidio: tendencia nacional, de la Secretaría de Gobernación y el secretario ejecutivo, se señala que en 2017 Sinaloa ocupó el primer lugar en asesinatos de mujeres por cuestiones de género, con 82; el segundo lugar correspondió a Veracruz, con 79; en el tercer sitio se ubicó Oaxaca, con 58; el cuarto lugar lo ocupó el estado de México, con 57, y el quinto sitio fue para Nuevo León, con 43.
Dicho reporte refiere que en el periodo en mención, en Querétaro, Baja California Sur y Aguascalientes no se registró ningún feminicidio.
Asimismo, da cuenta de en que 2017 Tamaulipas y Campeche reportaron la existencia de un solo feminicidio; mientras en Tlaxcala, Nayarit y Baja California se perpetraron dos en cada una de esas entidades.
En ese informe se precisa que Sinaloa ocupó el primer lugar en feminicidios por cada 100 mil habitantes en 2017, con un total de 5.33; Oaxaca ocupó el segundo sitio, con 2.73, y Morelos la tercera posición, con 2.26.

viernes, 19 de enero de 2018

En 2017: 93 víctimas de feminicidio en Ciudad Juárez

En Ciudad Juárez durante el 2017 fueron 93 mujeres víctimas de feminicidio, lo que representa el 72% mayor al año 2016.
¡¡NI UNA MÁS!!

jueves, 14 de diciembre de 2017

En 2016 se registraron en México 7.5 feminicidios por día

Alma E. Muñoz

Ciudad de México. Entre 1985 y 2016 se registraron 52 mil 210 defunciones femeninas con presunción de homicidio en México. De esa cifra, 12 mil 810 corresponden a los últimos cinco años, y dos mil 746 a 2016, lo que representa 7.5 asesinatos de mujeres por día, de acuerdo con el estudio “La Violencia Feminicida en México, Aproximaciones y Tendencias”.

Elaborado por el Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres), ONU Mujeres y la Secretaría de Gobernación (Segob), el documento refleja que en 2013 hubo una reducción de esos crímenes, pero que tres años más tarde se dio un nuevo repunte, que representó 63 por ciento respecto al año anterior.
En 2016, Colima fue considerada como la entidad con la mayor tasa de feminicidios, 16.3 por cada 100 mil mujeres, mientras que a nivel municipal, se ubicó Acapulco, con 107 casos; seguido por Baja California con 95 y Ciudad Juárez  con 75.

domingo, 10 de diciembre de 2017

'Feminicidios': la imagen del horror

Por Helena Fabré Nadal y Ana Karen León*

El cuerpo como primer lugar de enunciación
En la década de los noventa, Ciudad Juárez se consolidó como la ciudad de maquilas. La exigencia de mano de obra femenina –además de la movilidad migratoria por ser una ciudad fronteriza– rompió con los roles tradicionales: muchas mujeres salieron de sus hogares para trabajar, pese a las pésimas condiciones laborales. A partir de esta misma década comenzaron a aparecer sistemáticamente cadáveres de mujeres en lugares públicos de Ciudad Juárez, por lo que el análisis de la violencia contra las mujeres cambió sus coordenadas espaciales. 1993, concretamente, aunque ya se habían hallado antes diversos cadáveres femeninos, implicó la ruptura de la dicotomía lo privado vs lo público para entender la violencia feminicida. Es decir, se cuestionó la noción de violencia íntima que situaba la violencia contra las mujeres en un espacio único, cuando las circunstancias obligaban a pensar al cuerpo mismo como un territorio en disputa.
La zona desértica Lomas de Poleo, Planta Alta de Ciudad Juárez, mejor conocida como la zona de las Cruces Rosas, simboliza la lucha contra los feminicidios a raíz de los cuerpos encontrados en este lugar. No sólo se recuerda Ciudad Juárez como caso paradigmático de feminicidios en el país, sino que, hoy en día, se recuperan de Chihuahua algunas de estas formas de denuncia que inciden en el territorio a través del cuerpo.
Con los años, la violencia contra las mujeres, no obstante, trascendió a la ciudad fronteriza. Los feminicidios volvieron a ser foco de atención en diversos estados, especialmente el Estado de México. Familiares de mujeres víctimas de feminicidio y activistas lucharon para que se reconociera que al hablar de feminicidios la discusión no sólo fuese en torno a Ciudad Juárez; era una crítica al Estado y la sociedad misma para que reconocieran que la violencia feminicida estaba más cerca de lo que estaban dispuestos a aceptar.
Como resultado de la crisis de feminicidios en el Estado de México y la organización de diversas protestas de mujeres, se retomaron las Cruces Rosas, símbolo de la lucha contra los feminicidios, esta vez en el Bordo de Xochiaca, entre los municipios de Chimalhuacán y Nezahualcóyotl, lugar en el que se ha arrojado sistemáticamente cuerpos de mujeres como desechos en las aguas negras. La acción de las cruces replanteó cómo a través de nuestros cuerpos recuperamos aquellos territorios que han sido expropiados a causa de la inseguridad que conlleva ser mujer y transitarlos, es decir, del despojo corporal y territorial al que estamos expuestas.
Manifestaciones artísticas desde nuestro cuerpo-territorio
En este sentido, consideramos la categoría cuerpo-territorio, propia del feminismo comunitario xinca, útil para entender ciertas formas de lucha. Dado que el control social ha implicado la pérdida de autonomía, el cuerpo de las mujeres es de todos antes que de nosotras. Recuperando a las feministas comunitarias se asume, entonces, a los cuerpos como el primer lugar de enunciación: “nuestro cuerpo de mujeres como nuestro primer territorio a recuperar y defender”.
Hacemos referencia a luchas colectivas contra los feminicidios que visibilizan el despojo corporal-territorial que conlleva este tipo de crímenes contra mujeres. Porque en un país en donde los cuerpos de las mujeres son asumidos como desechables, la idea del cuerpo-territorio puede ayudar a dimensionar los significados en torno a diversas acciones colectivas, es-pecialmente aquellas en las que hay una apropiación de espacios de poder. ¿A qué nos referimos con esto? A la ocupación de los lugares en donde la violencia contra las mujeres se produce de manera tal que parece un territorio perdido, como en los casos de Lomas de Poleo o del Canal de Xochiaca, mencionados anteriormente. Muchas han sido las apropiaciones colectivas que se han realizado en nuestro país, las que retomamos en este artículo son sólo algunas de las acciones que se han realizado en los últimos años, e incluso meses, con el fin de que sean experiencias detonadoras que inviten a nuestra lectora, a nuestro lector, a reconocer la diversidad de intervenciones estético-políticas que trascienden, por mucho, lo abarcado aquí.
Las intervenciones como las Cruces Rosas, los performances políticos, los bordados contra los feminicidios y los escraches, nos recuerdan que la lucha política es también una batalla cultural: el construir sentidos comunes diversos, exigiendo el derecho al cuerpo, en este caso, a través de la relación entre la lucha por el territorio-tierra y las luchas estético-políticas contra la violencia feminicida.
El performance, en el que no es el objeto sino el sujeto el elemento constitutivo de la obra artística, esa peculiar manera de estar en el espacio público, ha sido retomado por diversas mujeres como una manera para denunciar, a través de su sentir, de su existir, de su palabra, lo que los feminicidios han significado para nosotras. En el caso argentino, en las décadas de los noventa, los performancesinundaron el espacio público como una nueva forma de reclamo y condena, como en las rondes de madres de la Plaza de Mayo todos los jueves. Las luchas de mujeres ha recuperado los escraches y los performances como mecanismo de denuncia social, frente a la denuncia legal que individualiza los problemas. El performance como quiebre de la cotidianidad, y para muchas mujeres el performancecomo un quiebre subjetivo: en donde ellas –las vivas (“vivas nos queremos”) y las aparecidas (“aquí estamos”)– narran en primera persona testimonios de aquellas a quienes les han arrebatado el derecho a la vida, el derecho al cuerpo. Un ejemplo de este ser cuerpo es el performance que se realizó, a cargo de distintas vecinas, activistas y familiares de víctimas del Estado de México, el pasado mes de marzo de 2016, que lleva por nombre Rostros de fuego, del borde a la esperanza(https://www.youtube.com/watch?v=G8FZX6Wvm48&t=3s). Las distintas mujeres que participaron en el performance hacen presente la importancia de recordar la vida de todas aquellas mujeres asesinadas por motivos de género. Ellas no buscaban darnos a conocer una cifra, sino poner su cuerpo para recordar a Jennifer, Aide, Nadia, Ana Patrícia Domínguez, Míriam Robles, Mariana Lima, Etna Be-renice González Rodríguez, Nayelli Hernández Mejía, María Guadalupe, Alejandra, Ilis Estrella, Inés, Lilia Alejandra, Sofía Sánchez Anaya y a Ruth Sonora Somayos. Contrariamente a las instituciones del Estado, que encubre con números cada uno de los nombres de mujeres asesinadas, las participantes ejercen su derecho a narrar a sus compañeras desde sus nombres, sus aficiones y desde sus cuerpos-territorios en el presente, totalmente necesario para reivindicar la justicia ausente en cada uno de sus asesinatos. En definitiva, ejercen su derecho a la autorrepresentación: contar desde el nosotras cómo percibimos y recibimos, en nuestras vidas cotidianas, la violencia feminicida.
Los cuerpos narrados, recordados, son multidimensionales y transcienden los espacios. La iniciativa colectiva Bordamos feminicidios (https://www.youtube.com/watch?v=xERreUe-kPg), en este caso, surge al final del sexenio de Felipe Calderón para visibilizar una vez más que los feminicidios y las desapariciones de mujeres –las principales víctimas del “daño colateral” que anunció Calderón al dar inicio a la llamada guerra contra el narco– van mucho más allá de las cifras. Puntada tras puntada, aparecen los nombres de las mujeres asesinadas o desaparecidas de manera que se crea una respuesta colectiva contra una violencia individualizadora.
Autorrepresentación: el derecho al propio cuerpo
Como decíamos, los cuerpos tejidos, narrados, trascienden cualquier espacio desde el presente. Un ejemplo de la transformación en espacios cotidianos u otros espacios de poder en terri-torios de lucha, es el que surge del acto de tejer los nombres femeninos desde lugares del día a día de cada una de las tejedoras. El tiempo transcurrido en el Metro, el que pasa en una fila de espera o el que una dedica a tomarse un café, se convierte en un tiempo transformador de la manera en que vivimos cada momento determinado. A partir de nuestras manos, los escenarios cotidianos son reapropiados para que podamos pensarlas –pensarnos–, dedicarles –dedicarnos– tiempo a volver a hacer presentes a aquellas mujeres a las que les quitaron sus nombres, sus horas, sus minutos y sus segundos. De esta manera, el nosotras bordadoras y el ellas asesinadas, se convierte un todo expresado desde el aquí y el ahora. La intimidad que cada mujer ejerce desde su bordado puede convertirse en colectividad en el acto de compartir, o invitar, a otras mujeres para que borden entre todas. La autorrepresentación vuelve a hacerse presente, ¿pero a qué nos referimos con esto? Cuando hablamos de autorrepresentación hablamos del hecho de contar nuestra historia. Confrontar las narraciones sobre los feminicidios en las que se encubre la violencia estructural hacia las mujeres hasta el punto de culparlas de sus asesinatos. En estos bordados, las mujeres nos cuentan sus historias, bordando qué y cómo ocurrió el feminicidio y, muchas veces, quiénes eran ellas: en cada puntada hay un pedazo de historia de cada mujer, una afición, un rasgo que la caracterizaba, una mujer representada que acaba diseminándose con la bordadora, de manera que el nosotras y el ellas acaban creando un sujeto femenino que reclama la ausencia de sus compañeras a través de la reconstrucción del tejido y de la memoria colectiva.
Bordamos feminicidios surge de la necesidad de dar a conocer las historias que no cuentan a medias. Bordar los nombres, acompañados en algunos casos de la historia de las mujeres desaparecidas y asesinadas en el país, da la oportunidad de que la narrativa no sólo sea la que se ve en la crueldad del acto, convirtiendo su historia en una nota roja. Los distintos colores y tipos de bordados nos recuerdan la posibilidad de pensar en las víctimas desde la colectividad, desde nuestras sonrisas, nuestras emociones, desde nuestra cotidianidad.
En muchos casos, la desaparición de mujeres, e incluso los feminicidios, ocurren en el tiempo transcurrido entre que las mujeres salen de sus casas hacia sus trabajos o escuelas, o en las horas de viaje de regreso. La vulnerabilidad a la que estamos expuestas, muchas veces aumenta en contextos urbanos: son muchas las mujeres que tienen que hacer largos desplazamientos diarios del Estado de México a la ciudad, transitando espacios que, en la mayoría de casos, carecen de seguridad.
Los destinos diarios de muchas chicas son las facultades y los distintos espacios de Ciudad Universitaria. Estos lugares, transitados por miles de mujeres, se vuelven un espacio que tampoco les garantiza una vida libre de violencias. El acoso en el aula, la inseguridad en los distintos espacios que tantas veces quedan solos y oscuros, la falta de higiene en distintos ámbitos de las facultades, hace que la mujer no pueda sentir propio un espacio dónde acaba pasando, en muchas ocasiones, más horas que las que puede estar en su hogar.
Sabemos que cuando las mujeres deciden ocupar el espacio público –ese espacio masculinizado– mediante distintos mecanismos se les recuerda que no tienen control sobre dicho territorio, mucho menos sobre su cuerpo: desde las invalidaciones de su capacidad académica-laboral por ser mujeres, hasta el acoso sexual que individualiza, sin obviar tampoco, la complicidad de las instituciones que ni siquiera nombran lo que ocurre y mucho menos suelen actuar ante las denuncias. No obstante, frente a este escenario muchas mujeres han creado mecanismos para compartir experiencias en común y crear espacio de denuncia, lucha y resistencia frente a la violencia. Así, los pasillos, las aulas y aquellos espacios en lo que es posible sufrir una serie de violencias en el ámbito universitario por el hecho de ser mujer, son ocupados como territorios de denuncia: desde el “vamos juntas”, mujeres de distintas generaciones, distintas carreras, deciden articularse con el fin de evidenciar lo que nadie ha querido decir: no sólo es romper el silencio desde las consignas, sino, sobre todo, señalar puntualmente a aquellos profesores y alumnos responsables de actos de violencia a través del escrache. Los escraches implican crear alianzas estratégicas entre mujeres; son la recuperación de la denuncia social ante la imposibilidad o el no ver en la denuncia legal un mecanismo eficiente, creando, en cambio comunidad.
La Facultad de Filosofía y Letras de Ciudad Universitaria ha presenciado escraches que distintas alumnas de la misma Facultad, conjuntamente con otras compañeras solidarias, han protagonizado. Ellas han ido a buscar al agresor, lo han señalado, lo han nombrado, y le han narrado su historia, esa que todos –incluyendo el agresor– no reconocen como narrativa legítima; se enuncia frente a compañeros y compañeras que es acusado. Los espacios universitarios se transforman en espacios de lucha colectiva. Frente al silencio, la complicidad y la impunidad de los cargos universitarios, nosotras resistimos ante la violencia de la que estos espacios de formación no están exentos. Previo a la violencia, al asesinato, a que nuestro nombre pase a ser una cifra, nosotras gritamos para recuperar nuestros espacios, para juntar nuestras voces y para exigir que vivas y libres nos queremos.
Empero, el derecho al cuerpo que se ha hecho presente en las distintas muestras de luchas estético-corporales en contextos urbanos, es también la reivin-dicación de la autorrepresentación. Frente a la voz pública –estatal-patriarcal–, que en Occidente es considerada la única voz política y por lo tanto legitima en su existir, diversas mujeres ocupan el espacio público –ese lugar en el que se reproduce la narrativa patriarcal desde la construcción misma de la ficción entre lo público y lo privado– para compartir sus narrativas; desafiando el cómo pensar, el cómo sentir, el cómo leer sus propios cuerpos. Cómo pensarnos, cómo sentirnos, cómo leer nuestros cuerpos, en definitiva, cómo autorrepresentarnos 

*Helena Fabré Nadal es graduada en antropología social y cultural por la Universitat de Barcelona. Ha trabajado en las narrativas de la violencia feminicida en el Estado de México, centrándose en la confrontación discursiva entre los relatos oficiales y los de las víctimas. Forma parte del Observatorio de Antropología del Conflicto Urbano (OACU-Universitat de Barcelona).
Ana Karen León es integrante de la colectiva Feminista, la cual trabaja en procesos de denuncia de feminicidio en el Estado de México. Sus temas de investigación son violencia política, violencia de género, conflictos armados e historia sociopolítica de Guatemala.